La etnohistoriadora Itandehui Franco Ortiz, presentó en el Espacio Zapata una serie de fotografías bajo el nombre de ‘Poetas Urbanos, latas de alto calibre’
Con la intención de dar a conocer la historia del graffiti en Oaxaca, la etnohistoriadora Itandehui Franco Ortiz presentó en el Espacio Zapata una serie de fotografías bajo el nombre de ‘Poetas Urbanos, latas de alto calibre’.
Sobre su trabajo de investigación, Franco Ortiz indicó que ‘Poetas Urbanos’ se refiere a los graffiteros desde el hecho de su labor de creadores en la ciudad. “Abarco la historia desde 1996, que es cuando llegó esta práctica a Oaxaca; desde las pinturas más elaboradas hasta cualquier rayón”, comentó.
Asimismo, destacó que tiene imágenes que documentan esta práctica en el año 2006, por lo que tiene fotografías de jóvenes pintando en las calles, además de la composición de cuadros en base a esténciles y graffittis que se hicieron ese año, “así los enmarco y vuelvo a reinterpretarlos”.
La muestra ‘Poetas Urbanos, latas de alto calibre’ está compuesta por fotografías en blanco y negro, y color, todas ellas en formato digital; son 11 imágenes en formato grande y 90 pequeñas.
Del nombre de la muestra, Itandehui Franco expresó que nació por “el deleite de la trasgresión”, y lo definió como el terrorismo poético o la violencia discursiva, ya que la intención es ver el graffiti como un acto de intervención a una pared que se vuelve un suceso de creación y artístico.
Acerca de la frase ‘latas de alto calibre’, indicó que es porque ella ve a los graffiteros como una especie de soldados, “aunque sea indirectamente va a implicar algo político, que es una inconformidad hacia las normas sociales y las instituciones, lo que los hace ir y expresarse en las bardas”.
Franco Ortiz explicó que la historia del graffiti y los palcazos, que es como se definen la pintas de los cholos para determinar su territorio, es un proceso de transformación que vino desde 1996 para incorporarse a un ambiente urbano y después a uno político.
“Desde que tengo 14 años viví en este ambiente y es importante que nosotros demos voz a lo que sucede, ahora se le da más importancia al esténcil porque es una imagen figurativa, no son las letras o tipografías que hace un grafittero, y así la gente comparte ese código y llama más la atención”, expuso la etnohistoriadora.
De la misma forma, aseguró que este deleite de la trasgresión se puede convertir en una estrategia política. “Puede penetrar en las conciencias de las personas y todos los que lo hacen pueden llegar a ser poetas porque intervienen un espacio”, señaló.
Cabe destacar que en la inauguración de ‘Poetas Urbanos, latas de alto calibre’ se presentó el libro “La historia del graffiti en México”, de Pablo Hernández “El Podrido”, y se proyectó el video “Mierdas punks”
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